lunes, 24 de marzo de 2008

Columna 2

Colombia, un país único

Por.- Rodolfo Pantoja Pantoja
Definitivamente Colombia parece ser un país único, en donde suceden cosas y hechos inverosímiles y motivos de análisis, pero definitivamente en donde todos se pueden guardar el derecho de opinar sobre lo divino y lo humano.
Pese a muchas dificultades que hoy nos agobian y en donde las circunstancias, parecen conjugarse con un idealismo, surgen acontecimientos de las que cada día tenemos una nueve y buena enseñanza.
Los recientes sucesos que terminaron con la liberación de Clara Rojas y Consuelo Gonzáles y en donde estuvo de por medio la suerte del pequeño Emmanuel, nos deja a todas luces algunas consideraciones de las que vale la pena comentarlas, así sea de la manera mas rápida.
Digamos entonces que, como en toda circunstancia que se respete y mas si se trata de situaciones en donde la vida de las personas está de por medio, tampoco se puede dejar atrás la importancia de quienes protagonizan estos hechos y por su puesto, hacer que los mismos se constituyan en la historia que envuelve a los colombianos.
Digamos entonces que definitivamente del proceso que terminó con la liberación de Rojas y de Gonzáles, el primer ganador fue el Presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, quien pese a que en un primer momento, pareció ser burlado por las Farc, finalmente pudo levantar su voz de victoria y decirle al mundo que su misión, al menos por ahora se había cumplido.
Ganaron, y de manera indiscutible, las liberadas y sus familias, quienes finalmente y después de seis años de suplicio, pudieron nuevamente estar juntos en sus residencias, en donde jamás debieron separase.
Ganaron las Farc, que pese al interminable interés del gobierno colombiano, de quererlos mostrar como uno de los grupos sin ninguna ideología, demostraron que aun conservan la posibilidad de que pueden ceder ante distintas circunstancias para alcanzar actos humanitarios.
Gano el pequeño Emmanuel, quien después de atravesar cerca de tres años de suplicio, finalmente podrá regresar al seno de su hogar y recibir todo el amor de madre que solo doña Clara Rojas le puede dar.
Ganamos los colombianos, quienes al menos disfrutamos y compartimos la alegría de estas dos familias, y desde luego nos llevó a reflexionar sobre la necesidad de hacer cualquier acto que este a nuestro alcance para lograr que todos los secuestrados lleguen al seno de sus hogares, para que se termina así uno de los martirios mas grandes, de que se ha dado cuenta a lo largo de la historia de la humanidad.
Pero también, así algunos sectores no quieran reconocerlo, hubo perdedores que hoy intentan justificar sus actuaciones, en un país, en el que afortunadamente las circunstancias le en permitido a los ciudadanos tener la capacidad de hacerse a su propio concepto.
Perdió, indiscutiblemente, el gobierno, quien en el proceso de liberación fue un convidado de piedra y pese a ese afán de protagonismo que cada día quiere mostrar, hoy le tocó conservar silencio ante la presión para que no obstaculice dicha liberación.
Perdieron todos quienes con sus acciones y pretensiones arrogantes, creen que la única manera de acabar a las Farc es por la vía militar, sin darse cuenta que este es un fiasco que a lo largo de cuarnta años, solo ha reportado frustraciones de toda naturaleza.
En fin, al asunto debe ser objeto de un serio y detallado análisis y hacia el futuro hacer que la arrogancia y prepotencia de nuestros gobernantes, no sea un obstáculo para la paz.
Email:rodolfoperiodista@yahoo.com.ar

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